Reseña – We Happy Few: We All Fall Down

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La historia de We Happy Few está llegando finalmente a una suerte de conclusión con We All Fall Down, el tercer DLC, y es una buena muestra de lo que pudo haber sido el juego base de haber optado por un camino más estructurado y sin supervivencia.

A diferencia de los pasados dos DLC, We All Fall Down está directamente ligado a los hechos de la historia principal, buscando darle la conclusión — si bien no muy elaborada — que no obtuvimos en el juego base, lo que de paso hace un poco amargo el hecho de que tuvo que ser en un DLC de paga y a un año de que fue lanzado We Happy Few.

Esta “expansión” al igual que las anteriores se deshace de todos los elementos de supervivencia y elaboración de objetos, desarrollándose en una versión lineal y extremadamente condensada de la ciudad de Wellington Wells. La historia se centra en Victoria Byng, quien tras las abstinencia forzosa de Joy ha comenzado a darse cuenta del estado real de la ciudad, y a recordar su parte en la situación.

Su arma principal es un látigo con el cual también puede alcanzar las partes altas de la ciudad, y la forma en que fluye este desplazamiento por las alturas tiene cierto aire a Dishonored, hecho que es reforzado con la inclinación al uso de sigilo para desplazarse. Que a fin de cuentas el único contratiempo de ir por la confrontación directa, es el tener que lidiar con más enemigos, pero el látigo es más que un arma competente que con las debidas mejoras no le da a uno razón por la cual ser sigiloso — además a mitad de la historia tendremos acceso a un pistola de dardos eléctricos.

We Happy Few

Gracias al uso del látigo, por primera vez en We Happy Few las mecánicas de plataforma se sienten naturales al juego, ya que la acción de saltar hasta ahora no había sido su fuerte. Lo que sí es que no es perfecto, el látigo debe atorarse en lugares específicos — no muy distinto a como “columpiarse” en Tomb Raider funciona, pero con el inconveniente de que sin en pantalla no aparece la acción, el látigo de Victoria no se amarrará al aro para poder columpiarnos aun si lo estamos viendo. La ventana para realizar la acción es algo reducida, lo que termina siendo algo frustrante a la hora de tratar de cruzar lugares con una considerable brecha y en donde a mitad del salto debemos presionar el botón para amarrar el látigo.

La pistola de dardos es más una herramienta para desactivar alarmas y cerraduras, ofensivamente su utilidad está en detener por unos segundos a los enemigos, ya sea a modo de contención de grupos grandes o para cruzar rápidamente frente a ellos. Los dardos causan daño, pero se requiere de varios disparos para poder eliminar a alguien, así que el látigo es la verdadera opción cuando se trata de atacar a corta distancia.

En términos de narrativa We All Fall Down no resuelve y ni termina de desarrollar la mayoría de lo que quedó a medio cocer en el juego base pero, como dije al principio, al menos intenta darnos una conclusión que es más de lo que lograron en las tres historias de la campaña original. Y sí, este tercer y último DLC también termina chocando y cayendo en contradicciones con lo establecido originalmente.

We All Fall Down junto a al primer DLC They Come From Below son lo mejor que tiene que ofrecer We Happy Few en su pase de temporada, por lo que la verdad para aquellos que cuentan ya con el juego es mejor que adquieran por separado cada DLC por US$8, ya que el segundo DLC no es tan bueno como para adquirir el pase completo de US$20. Si no tienen el juego o lo descargaron vía Xbox Game Pass, ni se molesten — digo los tres DLC en general son mucho mejor que el juego base, pero no ameritan el tener que comprar el título a precio completo, para tener acceso a ellos, sobre todo cuando sigue costando el equivalente a US$60.

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