Reseña – Mutant Year Zero: Road to Eden

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Mutant Year Zero: Road to Eden le inyecta variedad y vida al genero táctico por turnos con la adición de exploración en tiempo que real, lo que resulta en un entretenido y enganchante recorrido por las ruinas de la civilización.

A diferencia de otros RPG tácticos por turno, Mutant Year Zero nos deja explorar libremente cada escenario al que entramos, poniendo en nuestras manos la decisión de atacar inmediatamente que encontramos a un grupo de enemigos o hacer un poco de reconocimiento y eliminar en lo posible de uno en uno, con la opción de evadir por completo la confrontación y tratar de explorar el mapa lo más que se pueda para recolectar recursos, lo que nos dará la oportunidad de regresar en otra ocasión mejor equipados para lidiar con los enemigos.

En todo momento podemos controlar a tres mutantes, pero a lo largo del recorrido terminaremos con la posibilidad de escoger de entre cinco mutantes, cada uno con al menos una habilidad única. Estas habilidades son manejadas como mutaciones que pueden irse desbloqueando en forma de árbol, el inconveniente es que la mayoría de estas mutaciones necesitan de eliminar determinada cantidad de enemigos para poderse usar cada vez.

Por lo que encontré más útil los otros dos sistemas de progresión; por una lado están las de rendimiento que otorgan ya sea más puntos de salud o el poder desplazarse más lejos en cada turno durante el combate, estas al igual que las mutaciones se desbloquean con puntos de experiencia.

Mutant Year Zero

Del otro lado están las gratificaciones “técnicas” las cuales se adquieren dentro del Arca (donde habitan los personajes) usando artefactos que uno va encontrado en los mapas, y permiten causar más daño con las armas, mejorar los efectos de los kits médicos, u obtener descuento en la tienda de armas – y como estás gratificaciones son pasivas igual que las de rendimiento, resultan mucho más útiles que por ejemplo la mutación de alas para el pato Dux.

El mundo de Mutant Year Zero está dividido en diversas locaciones que uno poco a poco va descubriendo y aunque algunas poseen enemigos muy por arriba del nivel en el que uno se encuentra, es posible explorarlas teniendo cuidado de no ser detectados. Es verdaderamente satisfactorio el lograr recorrer una locación de digamos nivel 45, cuando uno está 20 abajo, limpiarla de objetos y no ser detectado – siempre bajo la tensión de estar a centímetros de entrar en el campo visual del enemigo.

El combate táctico también está bien diseñado, premiando siempre el tomarse la molestia de hacer reconocimiento del área y el eliminar primero a enemigos aislados, mientras castiga vigorosamente el dejarse ir al combate sin saber realmente la cantidad real de enemigos que hay en el escenario.

Mutant Year Zero

La atención al detalle de los escenarios y la buena actuación de voz ayudan a hacer realmente amena la exploración. El humor es cortesía de la inocencia o ignorancia de los personajes hacía los objetos del pasado, como el creer que una grabadora ochentera es una bomba por la referencia “boombox” del aparato de audio, o definir como sugestiva la forma en que el típico despachador de cerveza está diseñado – junto a otras entretenidas interpretaciones que le dan a la tecnología del pasado.

La interacción entre los personajes también está bien escrita, sobre todo la de Dux y el jabalí Bormin. Cada personaje siempre tendrá su propio diálogo respecto a algún objeto o ubicación en especial cuando es el que estamos controlando. En este aspecto nunca me encontré con algún diálogo repetido — salvo las frases de ataque y las frases de los tenderos en el Arca.

Del lado técnico el juego tiene su dosis de bugs, siendo el más recurrente el que el juego se cierra cuando uno escoge viajar al Arca desde el mapa. Afortunadamente el juego autoguarda después de cada pelea, así que no es probable que uno pierda avance, pero si llega a ser desesperante que cada primera vez que uno decide viajar al Arca, el juego se cierre.

En otras ocasiones la forma en que el juego hace desaparecer los segundos pisos de la estructuras para no obstruir la vista, llega a causar estragos como el que la música desaparece, o no pueda activarse la acción de usar una escalera. Un bug que ocurre con menor frecuencia, es que el juego no despliega adecuadamente las probabilidades de acertar con un ataque crítico, desplegando una probabilidad mayor durante la selección de movimiento que la que realmente es.

Mutant Year Zero: Road to Eden es de esos títulos que uno quisiera durarán más, no que sea extremadamente corto, pero uno se queda con ganas de conocer más de este mundo postapocalíptico. La libertad de exploración le añade realmente una nueva dimensión a la fórmula XCOM.

Mutant Year Zero: Road to Eden [XBO]

Mutant Year Zero: Road to Eden [XBO]
8.6

Lo bueno

  • La libertad de exploración brinda refresca la fórmula XCOM.
  • Muy buen diseño de escenario y actuación de voz.
  • La flexibilidad de entrar y salir de combate mientras no nos hayan detectado

Lo malo

  • Bug que cierra el juego casi cada que uno visita la base.
  • Las mutaciones mayores no resultan tan prácticas.

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