Reseña – Just Dance 2018

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Ubisoft trae de vuelta su serie anual de baile con Just Dance 2018, pero fuera de algunos cambios al menú y al nombre de las modalidades, no encontrarán grandes diferencias con las entregas pasadas.

Tras el lanzamiento de la suscripción Just Dance Unlimited en el 2015 que reemplazó a los DLC, se esperaba que Ubisoft dejará de lado las entregas anuales y se enfocará a simplemente ofrecer nuevo contenido vía el sistema de suscripción. Después de todo era lo más lógico dado que entrega tras entrega el único cambio significativo era en sí la lista de canciones.

Pero no, tres años después Ubisoft continúa lanzando una entrega anual a precio completo con mínimos cambios, casi casi solo cambiando de lugar el orden de las cosas en el menú.

Este año con Just Dance 2018 Ubisoft Paris ha decidido implementar tres apartados principales para el juego, Just Dance, Niños, y World Dance Floor. Just Dance concentra tanto la modalidad estándar del juego, como la de ejercicio Sweat, y a Dance Lab que sustituye básicamente solo de nombre a Dance Machine.

La modalidad para niños como podrán imaginar, usa tanto canciones como coreografías y animaciones pensadas para ser más atractivas para los pequeños, simplificando aún más la interfaz. Por su lado World Dance Floor es el apartado multijugador en línea del juego que se mantiene sin cambios respecto a Just Dance 2017.

 

Al nivel básico Just Dance 2018 cumple en entregar una experiencia casual de baile enfocada a pasar un buen rato, ya sea en familia o en plena fiesta. El acomodar la interfaz para funcionar también con celulares se mantiene como un gran acierto, dada la realidad actual de los controles de movimiento en Xbox One y PS4 — aunque al mismo tiempo siempre está el riesgo latente de tirar el teléfono, sobre todo si se trata de niños o individuos en una fiesta con sus tragos encima.

Pero dado los casi nulos cambios en al menos las últimas tres entregas, muchos de los problemas se mantienen. En Xbox One y PS4 no hay forma de pasar de la pantalla de inicio del juego si no está conectado un celular o en este caso Kinect, lo cual es hasta cierto punto tonto ya que una vez detectado el control de movimiento es posible navegar por toda la interfaz del juego con el control de la consola. El diseño ideal sería solo no poder arrancar una canción si no hay un sensor de movimiento conectado.

Ya que Just Dance 2018 cuenta con retos diarios que realizar para obtener monedas “mojo” (las cuales pueden gastarse para obtener nuevos niveles en Dance Lab, coreografías alternas y avatares), permite realizar “playlists” personalizadas y otras funciones fuera de bailar que no requieren forzosamente de un control de movimiento, es absurdo no poder acceder al juego con el vil control de la consola.

Si imagino un escenario en el que alguien simplemente arranca el juego para revisar qué retos nuevos hay, o para únicamente gastar las monedas , o simplemente crear una lista previo a una reunión.

Y si a eso le sumamos las indicaciones confusas, a la hora de editar el perfil, que dicen que lo que queremos hacer no se puede mientras se esté navegando desde el móvil – pero si desconectamos el móvil automáticamente somos llevados a la selección de sensor de movimiento. Siendo al parecer la única solución ligar la cuenta de Ubisoft a la aplicación móvil y editar el perfil desde ahí, ya que directo en el juego es imposible.

En cuanto a la selección musical, Just Dance 2018 sigue enfocándose en cubrir principalmente solo el lado extremadamente pop y adolescente, cayendo también nuevamente en incluir temas que se encuentran muy por debajo del ritmo del resto de las canciones, tal cual como sucedió con “Don’t Worry Be Happy”.

Aún así hay destellos como “Automaton” de Jamiroquai y la reglamentaria “Another One Bites The Dust”. Y ya que realmente el único atractivo año con año que en si posee Just Dance son las canciones, necesitan ampliar sus horizontes sin abandonar el lado “dance” que por un lado les ayudaría a dejar de repetir artistas, y por otro a atraer individuos con “mejor” gusto musical.

“Sayonara” de Wanko Ni Mero Mero es un buen ejemplo de lo bien que pueden funcionar otros géneros “bailables” como electro, electropop, synthpop, dancepunk y demás, que seguramente revitalizarían la franquicia ya que después de todo no tiene mucho para donde hacerse.

El gran problema de la serie es el mismo por el que pasó Guitar Hero y Rock Band, año tras año de lo mismo termina aburriendo — un descanso entre un título y otro no le caería mal a Just Dance.

Si ya tienen Just Dance 2017 quizá lo mejor sea que adquieran la suscripción a Unlimited que gastar otra vez MX$1,000, ya que no hay gran diferencia. Y si planean adquirirlo en Switch, muy probablemente será la mejor opción dadas las características extras que tiene en la nueva consola de Nintendo.

Just Dance 2018 (Xbox One)

Just Dance 2018 (Xbox One)
7

Lo bueno

  • Mantiene la calidad de visuales y coreografías

Lo malo

  • Fuera de las canciones no hay mucho que lo distinga de las entregas anteriores

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