Reseña – Citadel: Forged with Fire

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Citadel: Forged with Fire a cargo de Blue Isle Studios, es un RPG tipo “sandbox” masivo en línea con la premisa de llevarlo a uno a cumplir la fantasía de ser un mago con todo y escoba voladora, pero no se siente del todo listo para hacerlo.

El juego está en la línea de Conan Exiles y Ark: Survival Evolved, así que no esperen algo robusto en narrativa o de enorme contenido para jugarse en solitario. Algo en que afortunadamente se “desliga” de esos títulos, es que no tiene mecánicas de supervivencia más allá de que uno pierde todos los artículos del inventario al morir, y que las armas y estructuras se desgastan con el tiempo/uso.

Al igual que los otros sandbox, Citadel: Forged with Fire está pensado y diseñado para jugarse en línea con más jugadores para formar clanes, comunidades, castillos, y enfrentarse a otros jugadores, con cada servidor soportando hasta 50 individuos. Mientras que las amenazas ambientales están en la forma de tanto animales comunes y corrientes, como de seres fantásticos que van desde hadas, unicornios, y aves fénix hasta ogros y dragones — la mayoría de los cuales podemos domesticar.

La magia y mana son los elementos centrales de las mecánicas de construcción y combate. Mientras que la magia es el arma por excelencia, el mana es el combustible de todos artefactos que pueden construirse, y obviamente de nuestros ataques. Además de la característica parafernalia de ataque de un hechicero como varas mágicas y bastones, arsenal tradicional como hachas, espadas y mazos pueden ser infundidos con magia.

Para construir objetos es necesario recolectar recursos, pero el botón de ataque físico con el que minamos los recursos, se convierte en ataqué mágico principal en el momento que infundimos magia al arma — mientras que el ataque físico deja de estar ligado a algún botón, por lo que uno deja de tener la habilidad de recolectar recursos porque ya no hay botón libre para asignar la acción.

Así que uno debe manualmente reasignar la acción a otro botón, lo que en turno dejará deshabilitada otra función. La opción viable es usar el botón para hablar con otros jugadores para asignar el ataque físico. No es el fin del mundo, pero denota la poca atención puesta al trasladar debidamente el juego a consola. Me imagino que la lógica de la desarrolladora es que uno solo tenga tres armas con magia y una normal para minar los recursos — cosa que termina limitando los ataques mágicos que uno puede hacer.

Citadel: Forged with Fire

Para mantenerse agachado hay que presionar todo el tiempo la palanca izquierda, no hay menús radiales para seleccionar el arma por lo que hay que oprimir repetidamente X para acceder a la deseada. Además de que X también es el botón para agarrar o accionar cosas, y les aseguro que en más de una ocasión terminarán cambiando de arma accidentalmente. Luce como que el estudio no quiso o no pudo implementar combinaciones avanzadas para el control.

Otro tema de Citadel: Forged with Fire es que las opciones de configuración del “servidor” en Xbox One cuando se juega en solitario, son muy pocas en contraste con las de PC. Aunque es posible aumentar la taza en la que la experiencia y recursos se acumulan, así como disminuir el desgaste y uso de mana, no es posible hacer que aparezcan objetos de la nada. Por lo que a fuerza hay que primero lograr desbloquear la “receta” (alcanzando la xp necesaria) y luego esperar a que se construya. Y bueno, incluso con la acumulación de experiencia configurada al x5 el subir de nivel toma su tiempo.

Visualmente es bastante llamativo a pesar de que solo cuenta con dos biomas; una zona boscosa con montañas que prácticamente abarca la mayoría de la aparente isla de Ignor, y una zona nevada. Al inicio del juego podemos escoger de entre tres puntos para aparecer dentro de la zona boscosa, y entre más nos alejemos más aumentará el nivel de los enemigos y en el caso de los dragones, sus dimensiones.

El comportamiento de los NPC, tanto humanoides como de animales es muy pobre, cosa que aparentemente es algo recurrente en el género. En cuanto a densidad de enemigos/animales artificiales, si lo comparo con Conan Exiles, es muy baja. Irónicamente para ser un juego de magia y fantasía, lo que más abunda son jabalíes comunes y corrientes — aunque en las zonas de nivel alto de entre 50 y 65 ya no hay tantos y es más común encontrarse con seres místicos.

Regados por el mapa hay NPC que dan misiones, pero se limitan a que uno tenga que recaudar cierto número de materiales o eliminar tal cantidad de animales o entes, así que no son la gran cosa pero al menos le dan cierta “vida” al juego cuando se está en modo en solitario. En general el juego no tiene un folklore, el chiste es que uno es un mago recién iniciado que debe ascender para convertirse en uno poderoso, mientras que lo que pude indagar de los diálogos de los NPC humanos, es que aparentemente hay tres dinastías o familias (representadas por los fuertes donde podemos aparecer al inicio) están tratando de reconquistar el territorio. 

El sistema de construcción de estructuras es bueno, pero no deja de tener sus omisiones como el que no es posible girar las piezas, además de que se ve afectado por el sistema de “propiedad” que implementaron. Cada cosa construida no está inmediatamente ligada a uno, hay que construir un trono para que sea nuestra y podamos activar artefactos defensivos. Por alguna razón una vez que activé los recursos ilimitados ya no pude destruir inmediatamente piezas mal puestas, teniendo que esperar horas para poder hacerlo y no siempre pude destruirlas.

Las animaciones y modelos de los personajes no son muy buenos, algunos animales como los lobos parecen de plástico, la capa de uno constantemente atraviesa el cuerpo al igual que armas largas. Y la distancia en que los objetos aparecen no es amplia, por lo que volando es extremadamente fácil encontrarse con dragones de la nada.

Disfruté el merodear volando y tratar de eliminar a los dragones más poderosos, lo que aún lo he logrado es entrar a alguno de los tres calabozos diseñados para nivel 60 y que en esencia son el “endgame”.

Pero sí, Citadel: Forged with Fire luce áspero, como una versión preliminar, con buenas ideas y la acertada eliminación de elementos de supervivencia pero todavía a medio cocer — sobre todo en consola en donde no tuvo el beneficio de, al menos en Xbox One, estar en Game Preview de la forma en que en Steam early access estuvo durante el último par de años. Simplemente no se siente que hayan debidamente probado la versión de consolas.

Citadel: Forged with Fire [XBO]

6.5

6.5/10

Lo bueno

  • Variead de hechizos y estructuras.
  • Mapa de buen tamaño.
  • Buenas vistas de los escenarios.

Lo malo

  • Problemas de optimización a conosla.
  • Las animaciones de acciones y modelos no es buena.
  • El sistema de contrucción tiene sus carencias.
  • Limitantes de la configuración del servidor.

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